Con el
inicio de cada año, todos nos proponemos
nuevas metas y objetivos a cumplir: para mejorar ya sea en bienestar, salud, a
nivel laboral, personal, etc. Entre estos objetivos, además de repercutir en
todo lo anterior, también deberíamos incluir algunos propósitos específicos
relacionados con favorecer la convivencia familiar y la educación de los
propios hijos:
Propósitos para los padres:
-
Dedicarles más tiempo, atención y cariño. Uno/a puede estar cansado/a del
trabajo, de las tareas cotidianas, de papeleos, gestiones y demás; pero no
debería ser justificación suficiente para no llegar a pasar cierto tiempo
diario con los hijos, o incluso, no llegar a saludarles, ni a darles las
“buenas noches” una vez en casa. Hay que tener en cuenta que los niños
necesitan afecto para su propio desarrollo y autoestima, aparte de favorecer la
relación materno/paterno-filial y una calidez enriquecedora para ambas partes. (^_^)
- No
priorizar a un hijo sobre el otro -en caso de ser dos o más-, a no ser por
diferencia de edad (por ejemplo: que uno de ellos sea bebé o más pequeño,
mientras el otro es más mayor y autónomo), por lo que necesite una mayor
atención; o en función de la situación en concreto: en caso de urgencia,
enfermedad, tratamiento médico... Evitar favoritismos, sobre todo, porque
pueden levantar celos y enfrentamientos entre hermanos. En caso de tener hijo/a
único/a prestarle la atención necesaria, pero sin llegar a excederse.
- Estar
más coordinados en cuanto a la progresión educativa e instructiva de los niños. Esto también
conlleva no contradecirse entre los padres y no desautorizar al otro
progenitor/tutor o figura educativa, (incluyendo también al profesorado). Sea delante
de ellos o llevando alguna acción que no corresponda: como levantar un castigo
marcado por el otro adulto, desacreditarlo con palabras o gestos, etc.
- No
enfadarse con él/ella/ellos de forma desmesurada, (ni pagar las frustraciones
de fuera, con ellos). Si hay que llamarles la atención por algo, que sea con tono
firme pero de forma constructiva, no bajo amenazas, gritos, ni con un castigo
desproporcionado al daño causado.
- Hacer
más actividades en familia: ocio, excursiones, actividades deportivas,
culturales… Visitar parques temáticos,
ir al cine o a un teatro familiar, caminar por el campo, hacer picnics, salidas
en bicicleta (triciclo en el caso de los más “peques”), son actividades que
enriquecen a nivel familiar.
-
Abandonar malos hábitos o evitarlos: como no fumar delante de ellos. Aparte de
ser mal ejemplo, es más perjudicial aún para su salud (ya que están en pleno
desarrollo). Tratar también de evitar
dar ejemplos nocivos, discutir con la pareja, gritar, comportamientos
inadecuados tanto con ellos como con otras personas, etc.
Asimismo,
se puede fomentar que los niños se propongan objetivos para mejorar en ciertos
aspectos y también para favorecer un entorno familiar más agradable. Se les
puede ayudar haciendo una tabla y marcando con tics (caritas sonrientes o
puntos verdes) si han progresado o han intentado mejorar, o con X (o puntos
rojos), las veces que hayan hecho lo contrario de lo propuesto:
Propósitos que se les puede
inculcar a los niños:
- Obedecer
y no llorar, rechistar o enfadarse a la
hora de tener que hacer ciertas cosas, especialmente en las actividades
cotidianas: como a la hora del baño, hacer las tareas del cole, en las comidas...
-
Portarse mejor con los hermanos y/o primos, no gritarse, ni pelearse entre
ellos.
-
Acciones y hábitos que les hagan ser cada vez más autónomos, progresivamente,
según edad y capacidad, como pueden ser:
• Lavarse las manos o los dientes sin necesidad
de avisarles.
• Ponerse a hacer los deberes, lectura o cuentos sin que se les
tenga que insistir.
• Prepararse para las actividades extraescolares
(material, ropa, etc)
• Cuidar los juguetes, ordenarlos y guardarlos en su sitio.
Se les
puede indicar o marcar objetivos más específicos para que, poco a poco, necesiten menos la ayuda
de un adulto.
-Esforzarse
por comer algún alimento que no les guste, o al menos probarlo (muchas veces,
los niños reniegan de ciertos alimentos por la “pinta” u olor que tengan más
que por el sabor, porque no han llegado a probarlo).
- Leer un
número mínimo de cuentos, libros o lecturas este año (también se puede proponer
por trimestre escolar, por mes, etc) en función de la edad y progresión.
Por
llegar a cumplir ciertos objetivos, se les puede reforzar positivamente: lo
cual no sólo significan premios materiales, dado que, entre las mejores opciones para afianzar
las conductas deseadas, siempre estará el mostrarles afecto y expresar lo bien que
lo han hecho. Sumado a ello, también se les puede premiar con hacer actividades
familiares que no soláis hacer o pedidas por ellos, como las dichas arriba; tipo visitar parques temáticos, ir al cine, hacer salidas en bicicleta… Con lo
que aparte de ayudar a consolidar sus hábitos y comportamiento, podéis cumplir incluso, alguno/s de vuestros propósitos familiares.
Si
todos ponéis de vuestra parte, llegaréis a conseguir un clima familiar más
agradable y beneficioso. Lo que repercute en un crecimiento más equilibrado y
feliz.
Os
deseo un Feliz Año Nuevo cargado de cosas buenas, en el que alcancéis vuestros
propósitos y seáis cada día mejores.
Un
dulce abrazo y ¡¡Feliz 2018!! (^_^)