jueves, 4 de enero de 2018

Propósitos Familiares Educativos: de padres y niños / de niños y padres (^_^)




    Con el inicio de cada año, todos nos proponemos nuevas metas y objetivos a cumplir: para mejorar ya sea en bienestar, salud, a nivel laboral, personal, etc. Entre estos objetivos, además de repercutir en todo lo anterior, también deberíamos incluir algunos propósitos específicos relacionados con favorecer la convivencia familiar y la educación de los propios hijos:

   Propósitos para los padres:

- Dedicarles más tiempo, atención y cariño. Uno/a puede estar cansado/a del trabajo, de las tareas cotidianas, de papeleos, gestiones y demás; pero no debería ser justificación suficiente para no llegar a pasar cierto tiempo diario con los hijos, o incluso, no llegar a saludarles, ni a darles las “buenas noches” una vez en casa. Hay que tener en cuenta que los niños necesitan afecto para su propio desarrollo y autoestima, aparte de favorecer la relación materno/paterno-filial y una calidez enriquecedora para ambas partes. (^_^)  

- No priorizar a un hijo sobre el otro -en caso de ser dos o más-, a no ser por diferencia de edad (por ejemplo: que uno de ellos sea bebé o más pequeño, mientras el otro es más mayor y autónomo), por lo que necesite una mayor atención; o en función de la situación en concreto: en caso de urgencia, enfermedad, tratamiento médico... Evitar favoritismos, sobre todo, porque pueden levantar celos y enfrentamientos entre hermanos. En caso de tener hijo/a único/a prestarle la atención necesaria, pero sin llegar a excederse.

- Estar más coordinados en cuanto a la progresión educativa e instructiva de los niños. Esto también conlleva no contradecirse entre los padres y no desautorizar al otro progenitor/tutor o figura educativa, (incluyendo también al profesorado). Sea delante de ellos o llevando alguna acción que no corresponda: como levantar un castigo marcado por el otro adulto, desacreditarlo con palabras o gestos, etc.

- No enfadarse con él/ella/ellos de forma desmesurada, (ni pagar las frustraciones de fuera, con ellos). Si hay que llamarles la atención por algo, que sea con tono firme pero de forma constructiva, no bajo amenazas, gritos, ni con un castigo desproporcionado al daño causado.  

- Hacer más actividades en familia: ocio, excursiones, actividades deportivas, culturales…  Visitar parques temáticos, ir al cine o a un teatro familiar, caminar por el campo, hacer picnics, salidas en bicicleta (triciclo en el caso de los más “peques”), son actividades que enriquecen a nivel familiar.

- Abandonar malos hábitos o evitarlos: como no fumar delante de ellos. Aparte de ser mal ejemplo, es más perjudicial aún para su salud (ya que están en pleno desarrollo). Tratar también de  evitar dar ejemplos nocivos, discutir con la pareja, gritar, comportamientos inadecuados tanto con ellos como con otras personas, etc.


Asimismo, se puede fomentar que los niños se propongan objetivos para mejorar en ciertos aspectos y también para favorecer un entorno familiar más agradable. Se les puede ayudar haciendo una tabla y marcando con tics (caritas sonrientes o puntos verdes) si han progresado o han intentado mejorar, o con X (o puntos rojos), las veces que hayan hecho lo contrario de lo propuesto:

   Propósitos que se les puede inculcar a los niños:

- Obedecer y no llorar, rechistar o  enfadarse a la hora de tener que hacer ciertas cosas, especialmente en las actividades cotidianas: como a la hora del baño, hacer las tareas del cole, en las comidas...

- Portarse mejor con los hermanos y/o primos, no gritarse, ni pelearse entre ellos.

- Acciones y hábitos que les hagan ser cada vez más autónomos, progresivamente, según edad y capacidad, como pueden ser:

    • Lavarse las manos o los dientes sin necesidad de avisarles.
    • Ponerse a hacer los deberes, lectura o cuentos sin que se les tenga que insistir.
    • Prepararse para las actividades extraescolares (material, ropa, etc)
    • Cuidar los juguetes, ordenarlos y guardarlos en su sitio.

Se les puede indicar o marcar objetivos más específicos para que, poco a poco, necesiten menos la ayuda de un adulto.

-Esforzarse por comer algún alimento que no les guste, o al menos probarlo (muchas veces, los niños reniegan de ciertos alimentos por la “pinta” u olor que tengan más que por el sabor, porque no han llegado a probarlo).

- Leer un número mínimo de cuentos, libros o lecturas este año (también se puede proponer por trimestre escolar, por mes, etc) en función de la edad y progresión.


Por llegar a cumplir ciertos objetivos, se les puede reforzar positivamente: lo cual no sólo significan premios materiales, dado que, entre las mejores opciones para afianzar las conductas deseadas, siempre estará el mostrarles afecto y expresar lo bien que lo han hecho. Sumado a ello, también se les puede premiar con hacer actividades familiares que no soláis hacer o pedidas por ellos, como las dichas arriba; tipo visitar parques temáticos, ir al cine, hacer salidas en bicicleta… Con lo que aparte de ayudar a consolidar sus hábitos y comportamiento, podéis cumplir incluso, alguno/s de vuestros propósitos familiares.

Si todos ponéis de vuestra parte, llegaréis a conseguir un clima familiar más agradable y beneficioso. Lo que repercute en un crecimiento más equilibrado y feliz.

Os deseo un Feliz Año Nuevo cargado de cosas buenas, en el que alcancéis vuestros propósitos y seáis cada día mejores.


Un dulce abrazo y ¡¡Feliz 2018!! (^_^)







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